{"id":114,"date":"2023-09-10T22:08:28","date_gmt":"2023-09-11T04:08:28","guid":{"rendered":"http:\/\/coleccionarosas.com\/blog\/?p=114"},"modified":"2024-09-29T23:58:56","modified_gmt":"2024-09-30T05:58:56","slug":"rosas-en-el-siglo-xix","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/coleccionarosas.com\/blog\/informacion\/rosas-en-el-siglo-xix\/","title":{"rendered":"Rosas en el siglo XIX"},"content":{"rendered":"\n<h5 class=\"wp-block-heading\">El comienzo de la era cienti\u0301fica de las rosas<\/h5>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.audubonart.com\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/REDR-013-scaled.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>Dada la larga historia de la fascinaci\u00f3n humana por las rosas, resulta sorprendente que hasta el siglo XIX hubiera relativamente pocas variedades en Europa, en contraste con las miles que conocemos hoy. El &#8220;Herball&#8221; de John Gerard, de 1597, enumera 14 tipos de rosas, y el libro de Parkinson lista solo 10 m\u00e1s. Durante casi dos siglos m\u00e1s, la rosa, aunque cultivada y apreciada, permaneci\u00f3 bastante est\u00e1tica en cuanto al n\u00famero de variedades. En 1844, Loiseleurs Deslongchamps, en su libro &#8220;Recherches sur l&#8217;Histoire de la Rose&#8221;, pudo expresar en una perspectiva contempor\u00e1nea el cambio que ocurri\u00f3 a principios del siglo XIX.  Escribe: <mark style=\"background-color:#e6e6e6\" class=\"has-inline-color\">&#8220;<em>Recuerdo perfectamente hasta 1790 y que en esos jardines solo se encuentran algunas rosas y variedades de rosas. Se multiplicaban solo por esquejes o v\u00e1stagos.  Las vastas plantaciones de rosas que veo ahora en mi vejez, jardines dedicados exclusivamente a las rosas\u2026 no exist\u00edan en absoluto. En mi juventud, las rosas se cultivaban en cantidad solo para la farmacia o los perfumes<\/em>&#8220;<\/mark>. Un devoto jardinero de rosas, Deslongchamps hab\u00eda recolectado todas las variedades que pudo encontrar cuando era joven a finales del siglo XVIII, y las contabiliz\u00f3 en unas 15.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/archive.org\/services\/img\/larosesonhistoi00unkngoog\" alt=\"\" style=\"width:228px;height:350px\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>A principios del siglo XIX, la cantidad de variedades disponibles comenz\u00f3 a aumentar a un ritmo astron\u00f3mico, en lo que la Dra. Ruth Borchard en Oh My Own Rose llama <mark style=\"background-color:#e6e6e6\" class=\"has-inline-color\">&#8220;<em>un auge, un estallido, una fuente inagotable\u2026 de las 15 de Deslongchamps en 1790 en su jard\u00edn, a unas 100 en 1800, a 250 en 1815 y luego, de repente, a 2,500 alrededor de 1830, y nuevamente a 5,000 alrededor de 1845\u2026<\/em>&#8220;<\/mark> Sus cifras aproximadas, impresionantes en papel, est\u00e1n respaldadas por los cat\u00e1logos y libros de rosas de la \u00e9poca. Es inconcebible que tantas variedades aparecieran espont\u00e1neamente de una vez, y, por supuesto, no lo hicieron. Los tres eventos clave que llevaron a nuestra actual abundancia de rosas fueron la publicaci\u00f3n en 1753 por Linneo (<em>Linnaeus<\/em>) de su informaci\u00f3n sobre los h\u00e1bitos sexuales de las plantas, la llegada a Europa de las rosas chinas y la popularizaci\u00f3n de las colecciones de rosas a partir del ejemplo de la Emperatriz Josefina.<\/p>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">El papel de Linneo<\/h5>\n\n\n\n<p>El objetivo de Linneo, un joven sueco que se hab\u00eda formado en medicina y bot\u00e1nica, era poner en orden la confusa masa de informaci\u00f3n que se hab\u00eda acumulado sobre el mundo natural: una tarea similar a la que enfrent\u00f3 H\u00e9rcules cuando se propuso limpiar los establos de Aug\u00edas. Linneo ten\u00eda la ambici\u00f3n y dedicaci\u00f3n necesarias para crear un sistema que enumerara todos los animales, vegetales y minerales conocidos del mundo, de manera que pudieran catalogarse de manera inteligible y que los nuevos descubrimientos pudieran encajar de manera coherente en la lista. Para el reino vegetal, utiliz\u00f3 una clasificaci\u00f3n basada completamente en los \u00f3rganos sexuales de las plantas, nombr\u00e1ndolos seg\u00fan el n\u00famero de \u00f3rganos masculinos, o estambres, y el n\u00famero de \u00f3rganos femeninos, o estilos. Aunque su sistema carec\u00eda de flexibilidad y ha sido modificado desde entonces, represent\u00f3 un gran avance en el estudio de la bot\u00e1nica y marc\u00f3 una diferencia incre\u00edble en la historia de la rosa.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/i.guim.co.uk\/img\/static\/sys-images\/Guardian\/Pix\/pictures\/2014\/6\/12\/1402574134583\/Carl-Linnaeus-s-great-inv-011.jpg?width=465&amp;dpr=1&amp;s=none\" alt=\"\" style=\"width:648px;height:389px\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">&#8220;La gran invenci\u00f3n de Carl Linneo fue el sistema de nomenclatura binomial.&#8221;<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Aquella parte del p\u00fablico amante de la jardiner\u00eda que no se sinti\u00f3 demasiado escandalizada para funcionar (algunos naturalistas se negaron a aceptar la sexualidad en las plantas) se dio cuenta de que el polen de los estambres de una rosa pod\u00eda ser utilizado deliberadamente para fertilizar los estilos de otra, y que las semillas resultantes en la cadera de la segunda rosa crecer\u00edan en h\u00edbridos de ambas plantas.<\/p>\n\n\n\n<p>Comenzaron a realizarse experimentos de manera com\u00fan, aunque las leyes que regulaban la herencia de las caracter\u00edsticas gen\u00e9ticas a\u00fan no se entend\u00edan, ya que Gregor Mendel no public\u00f3 sus estudios sobre ese tema hasta 1865. Tampoco se comprend\u00eda que era necesario un entorno controlado para evitar que el polen de otras rosas no seleccionadas se mezclara en la zona de cr\u00eda o fuera transportado por insectos. Dado que cada semilla de rosa puede tener un donante de polen diferente de la misma manera que cada cachorro en una camada puede tener un padre diferente, la descendencia de una cadera llena de semillas puede ser bastante variada.<\/p>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">La contribuci\u00f3n de las rosas de China<\/h5>\n\n\n\n<p>El verdadero impulso a la hibridaci\u00f3n seria comenz\u00f3 cuando las rosas de China comenzaron a llegar por primera vez a Occidente. Estas rosas, tra\u00eddas principalmente por comerciantes, eran sorprendentemente diferentes de las rosas tradicionales de Europa. Mientras que los europeos ten\u00edan que conformarse con rosas que florec\u00edan solo en primavera, a menos que quisieran recurrir a pr\u00e1cticas &#8220;antinaturales&#8221; como los romanos, los chinos, sin pensar en ser antinaturales, ten\u00edan rosas en sus jardines que florec\u00edan constantemente siempre y cuando el clima se mantuviera suave en invierno. Pintaron estas rosas y escribieron algo de poes\u00eda sobre ellas y al parecer las dieron por sentado, ya que la flor de ciruelo que florec\u00eda una sola vez era mucho m\u00e1s importante culturalmente.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/i.redd.it\/vomc8m2a5vr41.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>A finales del siglo XVIII, los chinos, que se hab\u00edan mantenido cuidadosamente aislados, comenzaron a involucrarse cada vez m\u00e1s en el comercio con el mundo exterior, especialmente con la Compa\u00f1\u00eda Brit\u00e1nica de las Indias Orientales, y comenzaron a lidiar con una afluencia de aventureros extranjeros. La reacci\u00f3n china inicial ante estos hu\u00e9spedes alien\u00edgenas parece haber sido invitarlos a tomar t\u00e9 y darles un recorrido por el jard\u00edn, ya que todas las primeras introducciones al Oeste de las rosas chinas no eran formas silvestres o de especies, sino cultivares de jard\u00edn recopilados en hogares privados y viveros del sur de China. Estas eran variedades que hab\u00edan sido seleccionadas como deseables a lo largo de los siglos, de la misma manera que se hab\u00edan seleccionado las variedades de <em>Rosa Gallica<\/em> en Europa. Es una bonita imagen: el intr\u00e9pido cazador de plantas regresando cansado de otra peligrosa expedici\u00f3n a una educada morada china, atesorando como bot\u00edn de su aventura varias rosas cuidadosamente en macetas que llevaba detr\u00e1s de \u00e9l con la ayuda de un servidor servicial. No fue hasta que el ej\u00e9rcito brit\u00e1nico comenz\u00f3 a abrirse paso hacia el interior de China a mediados del siglo XIX que las rosas nativas silvestres comenzaron a aparecer en Occidente.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/i.ebayimg.com\/images\/g\/UVkAAOSwsRZgr~r5\/s-l1600.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>Al igual que sus primos occidentales, las rosas de jard\u00edn chinas podr\u00edan haberse descrito con las palabras de Graham Stuart Thomas: <em><mark style=\"background-color:#e6e6e6\" class=\"has-inline-color\">&#8220;Rosas fragantes y presentables de h\u00e1bito arbustivo&#8221;<\/mark><\/em>. Pero la similitud se detuvo all\u00ed. Las rosas de jard\u00edn chinas ten\u00edan hojas puntiagudas ordenadas y p\u00e9talos delicados y sedosos, mientras que las Gallicas tend\u00edan a tener hojas \u00e1speras y p\u00e9talos m\u00e1s gruesos y fibrosos. El aroma de las rosas chinas era dulce pero poco familiar. No resist\u00edan el clima fr\u00edo porque continuaban produciendo un nuevo crecimiento tierno hasta que una helada fuerte los deten\u00eda. Y, lo m\u00e1s fascinante de todo, con cada explosi\u00f3n de nuevo crecimiento ven\u00eda la formaci\u00f3n de nuevos capullos de flores. Eran capaces de florecer continuamente.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/huntington.org\/sites\/default\/files\/verso\/featured\/chinarose-1.jpg\" alt=\"\" style=\"width:655px;height:568px\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Obra en tinta china de &#8220;<em>Rosa chinensis<\/em>&#8220;, Dinast\u00eda Ming, per\u00edodo de Chongzhen hasta principios de la dinast\u00eda Qing, ca. 1633-1703.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Las rosas chinas tuvieron un efecto abrumador en el desarrollo posterior de la rosa en general. Las primeras cuatro variedades que se enviaron de regreso a Europa (&#8216;Old Blush&#8217; en 1752, &#8216;Slater&#8217;s Crimson China&#8217; en 1790, &#8216;Hume&#8217;s Blush Tea-Scented China&#8217; en 1809 y &#8216;Parks&#8217; Yellow Tea-Scented China&#8217; en 1824) se conocen colectivamente como las &#8220;rosas Chinas de cr\u00eda&#8221; debido a su influyente papel en la crianza de rosas posteriores. Sus colores y formas de flores provocaron grandes cambios cuando se cruzaron con las antiguas rosas europeas, pero la caracter\u00edstica m\u00e1s dram\u00e1tica que transmitieron fue la  floraci\u00f3n repetida (repeated bloom en ingl\u00e9s). El gen de esta floraci\u00f3n repetida es recesivo, por lo que los cruces de primera generaci\u00f3n con rosas de floraci\u00f3n \u00fanica segu\u00edan siendo de floraci\u00f3n \u00fanica. Los cruces de segunda generaci\u00f3n de nuevo con las rosas de floraci\u00f3n repetida, sin embargo, produjeron variedades nuevas e interesantes que pod\u00edan florecer una y otra vez durante toda la temporada de crecimiento.<\/p>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">El papel de la Emperatriz Josefina<\/h5>\n\n\n\n<p>Al mismo tiempo que la hibridaci\u00f3n de las rosas y la introducci\u00f3n de nuevas variedades de pa\u00edses extranjeros comenzaron a aumentar, Josefina de Beauharnais, Emperatriz de Francia, entr\u00f3 en escena con una sincronizaci\u00f3n impecable para complacer su inter\u00e9s en la horticultura y su pasi\u00f3n especial por las rosas. Cre\u00f3 un inmenso jard\u00edn en su querido hogar, Malmaison, e incluy\u00f3 en \u00e9l todas las rosas que pudo adquirir. Se informa que algunas de sus damas de honor se aburr\u00edan casi hasta las l\u00e1grimas por la larga caminata ritual diaria por el jard\u00edn que inclu\u00eda detenerse a nombrar cada planta e inspeccionarla, pero el poder de su inter\u00e9s real fue muy efectivo para aumentar la popularidad no solo de las rosas, sino tambi\u00e9n de los jardines de rosas entre las clases altas. Las rosas llegaban a ella tan r\u00e1pido como se descubr\u00edan, incluso en pleno apogeo de las Guerras Napole\u00f3nicas, ya que los brit\u00e1nicos amantes de los jardines daban \u00f3rdenes de permitir que las plantas para la Emperatriz pasaran indemnes a trav\u00e9s de sus bloqueos.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/ichef.bbci.co.uk\/images\/ic\/640x360\/p01hwdzp.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>El deleite de Josefina al coleccionar rosas fue un est\u00edmulo directo para que los hibridadores franceses crearan la mayor cantidad de nuevas variedades posible, y su excelente trabajo en este campo continu\u00f3 marcando el ritmo para los &#8220;viveristas&#8221; europeos durante la mayor parte del siglo XIX, aunque Josefina misma hab\u00eda fallecido en 1814. Su inter\u00e9s, junto con el de otras figuras pol\u00edticas y cient\u00edficas influyentes de la \u00e9poca, tambi\u00e9n fue una fuerza motivadora detr\u00e1s de la exploraci\u00f3n continua de nuevos territorios, incluida Am\u00e9rica, para descubrir tesoros ocultos del mundo vegetal que pudieran ser enviados de regreso a los jardines europeos. Estas ex\u00f3ticas especies estaban de moda y los viveros que pod\u00edan introducirlas prosperaron financieramente.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/upload.wikimedia.org\/wikipedia\/commons\/e\/e3\/Chateaudemalmaison.jpg\" alt=\"\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Ch\u00e2teau de Malmaison del emperador Napole\u00f3n Bonaparte y la emperatriz Josefina.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Tomado de <em>Druitt, L., Shoup, E. M., &amp; Shoup, G. M. (1992).<\/em> Landscaping with Antique Roses.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El comienzo de la era cienti\u0301fica de las rosas Dada la larga historia de la fascinaci\u00f3n humana por las rosas, resulta sorprendente que hasta el siglo XIX hubiera relativamente pocas variedades en Europa, en contraste con las miles que conocemos hoy. 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